El Coliseo que vemos hoy es, en realidad, solo la mitad de la historia. Durante siglos la otra mitad permaneció enterrada: el hipogeo, el complejo sistema subterráneo que se extendía bajo el suelo de la arena. Descubierto por los arqueólogos en el siglo XIX y plenamente sacado a la luz en el XX, el hipogeo es uno de los espacios más extraordinarios de la Roma antigua —y uno de los menos comprendidos por el gran público.
Qué es el hipogeo
El término hypogaeum proviene del griego: literalmente «lo que está bajo tierra». En el contexto del Coliseo designa la red de galerías, corredores, celdas y estructuras mecánicas que ocupaba toda la superficie bajo el suelo de la arena —aproximadamente 83 × 48 metros, una superficie comparable a la de un gran palacio.
No se trata de un espacio único: es una red de dos niveles de corredores que se cruzan en ángulo recto, separados por muros perpendiculares de ladrillo. A lo largo de estos corredores se abrían celdas para animales, habitaciones para gladiadores, almacenes para la tramoya, depósitos de agua y —el elemento más fascinante— una serie de montacargas y trampillas que permitían hacer emerger hombres, animales y decorados directamente sobre la arena en cuestión de segundos.
La construcción: Domiciano y el sistema definitivo
El Coliseo fue inaugurado en el año 80 d.C. bajo Tito, pero el hipogeo tal y como lo conocemos no existía aún en esa fecha. Las evidencias arqueológicas y las fuentes antiguas sugieren que el suelo original de la arena estaba al nivel del terreno y que el espacio inferior se inundaba inicialmente para albergar las naumachiae —batallas navales en miniatura.
Fue el emperador Domiciano (81–96 d.C.) quien mandó construir el hipogeo en su forma definitiva, probablemente durante los años ochenta del siglo I. La decisión de excavar y estructurar el espacio subterráneo puso fin a las batallas navales en el Coliseo (que se trasladaron a un lago artificial fuera de la ciudad) e inauguró la gran era de las cacerías de animales exóticos (venationes).
La construcción requirió una ingeniería de precisión: los muros perpendiculares de ladrillo que forman la cuadrícula del hipogeo sirven también como cimientos del sistema de pilares que sostenía el pesado suelo de madera de la arena.
La estructura: corredores, celdas y pozos
El doble nivel
El hipogeo se articula en dos niveles superpuestos. El nivel inferior es el más antiguo y profundo; el superior fue añadido o ampliado en una fase posterior. Los dos niveles comunicaban a través de aperturas en los techos y escaleras de madera o piedra.
Los corredores principales discurren en dirección norte-sur y este-oeste, creando una cuadrícula que refleja la simetría del anfiteatro superior. La anchura media de los corredores es de aproximadamente 3–4 metros —suficiente para el paso de animales de talla media (leopardos, osos, ciervos)—; para animales más grandes como elefantes o hipopótamos se necesitaban rutas más amplias o soluciones logísticas alternativas.
Las celdas de los animales
A lo largo de los corredores se abrían decenas de celdas rectangulares con paredes de ladrillo. Algunas estaban provistas de rejas de madera o hierro para contener a las fieras. Las dimensiones varían: celdas más pequeñas para felinos y lobos, más grandes para osos y leones. Los animales llegaban al hipogeo a través de entradas laterales que se abrían bajo los arcos de la planta baja del anfiteatro, conectadas con una red de vías de acceso exteriores.
Las habitaciones de los gladiadores
Los gladiadores no esperaban en el hipogeo principal, sino en espacios dedicados, parcialmente separados de las zonas de animales por razones obvias de seguridad. Algunos de estos espacios conectaban directamente con el Ludus Magnus a través del túnel subterráneo que unía la gran escuela gladiatoria con el Coliseo —permitiendo a los combatientes llegar a la arena sin cruzar las calles de Roma.
Pozos y cisternas
El hipogeo disponía de una red de pozos y cisternas para el abastecimiento de agua. El agua servía para abrevar a los animales, limpiar los corredores tras las actuaciones y —según algunas hipótesis— para llenar la arena durante los espectáculos acuáticos anteriores y posteriores a la era del hipogeo domicianeo.
El sistema de montacargas: la ingeniería del efecto sorpresa
El corazón mecánico del hipogeo era el sistema de montacargas (pegmata), una de las aplicaciones más sofisticadas de la ingeniería romana al servicio del espectáculo.
Cómo funcionaban
Los montacargas eran dispositivos de contrapeso y polea que permitían elevar una plataforma de madera desde el nivel del hipogeo hasta el suelo de la arena. A lo largo de los corredores del hipogeo se han identificado al menos 28 pozos verticales con restos de los mecanismos de elevación. Cada pozo estaba equipado con:
- Guías verticales de madera o piedra para estabilizar la plataforma en su ascenso
- Una cuerda o cadena unida a un contrapeso
- Un mecanismo de apertura que abría la trampilla del suelo de la arena en el momento preciso
La plataforma emergía a través de una trampilla (horilegium) en el suelo de la arena, disimulada bajo la arena o camuflada por la disposición de la tramoya. El mecanismo era accionado por trabajadores (lorarii) en el hipogeo, probablemente esclavos especializados en el manejo de los aparatos.
Capacidad de carga
Las reconstrucciones de los ingenieros estiman que las plataformas podían elevar cargas de varios cientos de kilogramos —suficientes para:
- Un león adulto en su jaula (180–250 kg)
- Tres o cuatro gladiadores con armadura completa
- Elementos escenográficos como árboles artificiales, rocas construidas, decorados complejos
Las fuentes antiguas describen bosques y paisajes enteros que parecían brotar de la nada en la arena —efectos que exigían una coordinación precisa entre decenas de montacargas accionados simultáneamente.
La dirección del espectáculo
El editor muneris —el patrocinador y organizador de los juegos— no era solo el financiador: era el director de un show que requería una sofisticada gestión escénica subterránea. Tenemos testimonios de espectáculos en los que decenas de animales emergían simultáneamente desde distintos puntos de la arena, creando un efecto de total sorpresa para el público. Esto exigía un sistema de señales —probablemente acústicas, dado la oscuridad y el ruido del hipogeo— para coordinar la acción de los trabajadores en cada montacargas.
Los animales del hipogeo: la logística de un zoo imperial
La gestión de los animales en el hipogeo del Coliseo era una empresa logística de enorme complejidad —comparable a la de un gran zoo moderno, con el agravante de que los animales debían transportarse desde todos los rincones del Imperio.
De dónde venían
Los animales usados en las venationes procedían de cada rincón del mundo romano y más allá:
- Norte de África: leones, leopardos, panteras, guepardos, avestruces, cocodrilos, hipopótamos, rinocerontes
- Asia: tigres (de Mesopotamia e India), osos, monos
- Europa septentrional: osos de los bosques germánicos, ciervos, jabalíes
- África oriental: elefantes, cebras, jirafas (llamadas por los romanos camelopardalis)
El transporte requería meses: jaulas especiales, barcos adaptados, veterinarios de apoyo (bestiarii auxiliares). A su llegada a Roma, los animales eran alojados en instalaciones específicas (vivaria) en las proximidades de la ciudad antes de ser trasladados al hipogeo en las horas previas a los espectáculos.
El problema de los animales grandes
Los elefantes y jirafas no podían pasar por los corredores estándar del hipogeo. Las soluciones incluían entradas especiales a ras del suelo con rampas, o bien —para las grandes venationes de la época augustea y anteriores— la entrada directa a la arena desde el exterior a través de los grandes portones de carruajes que aún hoy se ven en ambos extremos del eje mayor.
Las cifras
Las fuentes antiguas registran cifras extraordinarias de animales sacrificados en los juegos. Solo para la inauguración del Coliseo en el año 80 d.C. se habrían matado 9 000 animales en cien días. Trajano celebró sus conquistas dacias con unos juegos que implicaron 11 000 animales en 123 días. Estas cifras dejaron huellas ecológicas: algunas poblaciones norteafricanas de grandes felinos probablemente fueron llevadas a la extinción local por la demanda de los juegos romanos.
Descubrimiento y excavaciones
El olvido medieval
Tras el fin de los espectáculos —fijado convencionalmente en el año 523 para las venationes y en el año 404 para los munera gladiatorios— el Coliseo fue progresivamente abandonado y luego expoliado como cantera de materiales. El suelo de madera de la arena se pudrió y se hundió, dejando al descubierto el hipogeo. A lo largo de la Edad Media y el Renacimiento el hipogeo era visible pero ignorado: se usaba como vertedero, almacén o simplemente se fue llenando de escombros.
Las excavaciones del siglo XIX
Las primeras excavaciones sistemáticas del hipogeo comenzaron en la segunda mitad del siglo XIX, en paralelo con el gran interés romántico por la arqueología clásica. Los trabajos de Francesco Gori y posteriormente de Giacomo Boni sacaron a la luz los corredores principales y las estructuras de los montacargas, pero sin una comprensión completa del funcionamiento del sistema.
El proyecto del siglo XX y XXI
La comprensión moderna del hipogeo es el resultado de campañas de excavación y estudio desarrolladas a partir de los años setenta del siglo XX, con un punto de inflexión decisivo en los años dos mil, cuando la restauración financiada por el grupo de moda Tod's permitió limpiar, consolidar y estudiar sistemáticamente el complejo.
El estudio arqueológico incluyó:
- Análisis de residuos orgánicos para identificar qué especies animales estaban presentes
- Reconstrucción tridimensional del sistema de montacargas
- Cartografía completa de los corredores e identificación de las funciones de los distintos espacios
- Estudio de los estratos de deposición para reconstruir la secuencia cronológica de las intervenciones
Cómo visitar el hipogeo hoy
El hipogeo del Coliseo no es visitable con la entrada estándar. Para acceder es necesario adquirir la entrada Full Experience (o equivalente), que incluye:
Entradas y acceso
| Tipo de entrada | Precio | ¿Incluye hipogeo? |
|---|---|---|
| Estándar | 18 € | No |
| Full Experience | 22 € | Sí |
| Menores de 18 (UE) | Gratuito | No (solo estándar) |
| Primer domingo del mes | Gratuito | No |
El recorrido del hipogeo solo es accesible con visitas guiadas en horarios prefijados, con grupos reducidos para proteger los frágiles ambientes subterráneos. Se recomienda encarecidamente la reserva online, especialmente en temporada alta (abril–octubre).
Qué se ve
La visita guiada al hipogeo permite:
- Caminar por los corredores principales (unos 300 metros de recorrido)
- Ver las celdas de los animales con los restos de las rejas
- Examinar los pozos de los montacargas y los mecanismos de elevación
- Observar desde dentro la estructura portante que sostenía la arena
- Mirar hacia arriba a través de las trampillas aún visibles en el suelo superior
La temperatura en el hipogeo es notablemente más baja que en la arena: en verano la diferencia es de 5–8°C, lo que hace la visita agradable incluso en los días más calurosos. Se recomienda llevar una capa ligera de abrigo.
Fotografía
El hipogeo es uno de los espacios más fotogénicoss de Roma, con sus perspectivas de corredores que se pierden en la penumbra y las columnas de luz que descienden desde arriba a través de las trampillas. No se permiten trípodes; el flash es desaconsejable sobre los muros antiguos. Una cámara o un smartphone con buena respuesta en condiciones de poca luz da los mejores resultados.
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Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar el hipogeo sin guía? No. El acceso al hipogeo solo está permitido en el marco de visitas guiadas en horarios prefijados, por razones de seguridad y conservación.
¿Cuánto dura la visita guiada al hipogeo? La visita completa Full Experience (arena + hipogeo + belvedere) dura aproximadamente 2–2,5 horas. La parte del hipogeo por sí sola ocupa entre 45 y 60 minutos.
¿Es el hipogeo accesible para personas con discapacidad? Parcialmente. Algunos tramos del recorrido tienen escalones y pavimento irregular. El Coliseo dispone de un recorrido alternativo accesible; se recomienda contactar con la taquilla con antelación para planificar la visita.
¿A qué profundidad se encuentra el hipogeo? El nivel inferior del hipogeo se halla a unos 6 metros bajo el nivel original de la arena y a unos 9 metros bajo el nivel de la vía exterior antigua.
¿Se han conservado materiales orgánicos en el hipogeo? Sí. Las excavaciones han proporcionado fragmentos de madera carbonizada (de las estructuras de los montacargas), huesos de animales, restos de cuerdas y cuero, fragmentos de cerámica y monedas. El clima subterráneo relativamente estable ha contribuido a la conservación de estos materiales.
¿Ha habido cambios recientes en el hipogeo? Sí. En el marco del proyecto de instalación del nuevo suelo de arena del Coliseo (inaugurado de forma experimental en 2023) se realizaron estudios adicionales sobre el hipogeo para verificar la compatibilidad del nuevo pavimento con las estructuras antiguas subterráneas.
Artículo n.º 4 — TIER S — MON-01 Coliseo
Véase también
- Coliseo Romano: historia completa desde su inauguración en el 80 d.C. hasta 2025
- El velarium del Coliseo: cómo funcionaba el sistema de sombreado
- Gladiadores del Coliseo: quiénes eran, cómo vivían, cómo combatían
- Foro Romano: historia completa del centro del mundo antiguo
- El Palatino: historia de la colina imperial
Tipo: HISTORY Palabras: ~2 600