El Panteón en la Antigüedad tardía y el declive del culto pagano
En la Antigüedad tardía, mientras el Cristianismo se convertía en religión de Estado (Edicto de Tesalónica, 380 d.C.) y el paganismo era progresivamente prohibido, los grandes templos de Roma perdieron su función religiosa original. Los cultos paganos fueron prohibidos oficialmente por Teodosio I a finales del siglo IV.
El Panteón, como la mayoría de los templos romanos, fue probablemente cerrado al culto pagano entre finales del siglo IV y principios del V. Su mantenimiento físico después de esta fecha está atestiguado por trabajos de restauración bajo Septimio Severo (202 d.C.) y Caracalla, aunque estos son anteriores al cierre. Lo que ocurrió en los dos siglos siguientes está menos documentado: el edificio se mantuvo casi con certeza en pie por su valor simbólico y su sólida construcción, pero no está claro si estaba en uso.
Roma en los siglos VI y VII: el contexto de la donación
Entre los siglos V y VII, Roma era una ciudad radicalmente transformada. Tras los saqueos de Alarico (410) y Genserico (455), la caída del Imperio Romano de Occidente (476) y las devastaciones de las Guerras Góticas (535–554), la población se había reducido del aproximado millón de habitantes en el apogeo imperial a quizás 20.000–50.000 personas. Las estructuras antiguas estaban abandonadas, en ruinas o desmanteladas para recuperar materiales.
En este contexto, el Papado emergía como el principal centro de poder en Roma, mientras que la autoridad política formal correspondía todavía al Imperio Romano de Oriente (Bizancio), con un exarca residente en Rávena.
El Papado mantenía relaciones complejas con el emperador de Constantinopla: dependencia política formal, pero creciente autonomía religiosa y cultural. La dinámica de esta relación es crucial para comprender la donación del Panteón.
El emperador Focas y la donación del año 609 d.C.
En el año 609 d.C., el emperador oriental Focas donó el Panteón al papa Bonifacio IV. Focas era un personaje controvertido: había llegado al poder mediante un golpe de Estado militar en el 602, deponiendo y haciendo ejecutar al anterior emperador Mauricio junto con su familia.
La donación debe leerse en dos contextos:
El contexto político: Focas buscaba el reconocimiento del Papado y de las élites romanas, fundamentalmente hostiles a su régimen. Donar el Panteón era un gesto de buena voluntad hacia Roma y hacia Bonifacio IV, con quien Focas había establecido una relación de colaboración.
El año anterior (608): Focas había hecho erigir ya una columna votiva en el Foro Romano —la Columna de Focas (v. artículo #57)— en su honor, señal de que la relación entre ambos era cordial. La donación del Panteón se produjo en ese mismo clima.
La consagración de Bonifacio IV (609 d.C.)
El papa Bonifacio IV recibió el edificio y lo consagró como iglesia cristiana en una solemne ceremonia el 13 de mayo del 609 d.C. (según la tradición). La dedicación fue a Santa María ad Martyres («Santa María de los Mártires»).
El gesto que acompañó la consagración fue de extraordinaria importancia simbólica: Bonifacio IV hizo trasladar al Panteón los huesos de 28 carros de reliquias de mártires procedentes de las catacumbas romanas. La cifra —28 carros— es transmitida por las fuentes medievales; el número puede ser aproximado, pero el gesto es histórico y está bien documentado.
Esta traslación de reliquias tenía un significado preciso:
- Santificación del espacio: el lugar pagano quedaba físicamente «llenado» de sacralidad cristiana. Los huesos de los mártires eran el signo tangible de la presencia sagrada cristiana en el edificio.
- Continuidad y superación: el Panteón había estado dedicado «a todos los dioses» paganos; ahora se dedicaba a la Madre de Dios y a todos los mártires. La estructura universal —el pan («todo»)— se mantenía pero se transfiguraba en clave cristiana.
- Fundación litúrgica: la conmemoración de todos los mártires en el Panteón precedió y probablemente influyó en la institución de la fiesta de Todos los Santos, celebrada el 1 de noviembre. La fiesta fue trasladada al 1 de noviembre por el papa Gregorio IV en el año 835, pero su origen está estrechamente vinculado a la dedicación del Panteón en el 609.
Por qué la conversión salvó el Panteón
La transformación en iglesia cristiana fue la razón principal de la supervivencia del Panteón. Casi todos los demás grandes edificios paganos de Roma —el Foro, los templos, las termas imperiales— fueron abandonados y desmantelados para recuperar materiales de construcción durante la Edad Media.
El proceso era sistemático: piedras y mármoles se extraían para construir nuevas iglesias y palacios; las estatuas se quemaban en hornos de cal para producir cemento; los metales se refundían. El Coliseo, por ejemplo, fue utilizado durante mucho tiempo como cantera de travertino; lo mismo ocurrió con el Teatro de Marcelo y con innumerables otros edificios.
El Panteón escapó a ese destino por dos razones conexas:
La propiedad eclesiástica: como edificio de propiedad de la Iglesia, el Panteón no podía desmantelarse para recuperar materiales sin una autorización papal explícita. Esta protección no era absoluta —véase el episodio de las vigas de bronce de Urbano VIII en el siglo XVII—, pero suponía un obstáculo significativo.
El uso continuo como lugar de culto: un edificio en uso diario no se desmantelaba. El Panteón siguió siendo frecuentado por la comunidad cristiana local, lo que garantizó su vigilancia y mantenimiento.
El Panteón como iglesia medieval
En la Roma medieval, el Panteón era una de las iglesias más importantes de la ciudad. Las fuentes medievales documentan:
- La celebración de importantes festividades litúrgicas en su interior
- La presencia de un clero estable asignado al edificio
- Trabajos de restauración y mantenimiento a lo largo de los siglos VIII–XII
- El Panteón como punto de referencia de la topografía y la vida religiosa del barrio
El edificio estaba también rodeado de construcciones parásitas: tiendas, viviendas y estructuras temporales se adosaban a sus muros exteriores, como era típico en los edificios medievales romanos. El pronaos servía en parte como pórtico público.
La torre medieval visible en el ángulo noreste del Panteón —hoy parcialmente demolida— data de los siglos XII–XIII y formaba parte del sistema defensivo de los Colonna, que controlaban militarmente el barrio de la Rotonda en aquel período.
El Renacimiento: el Panteón como modelo y lugar de sepultura
En el Renacimiento, el Panteón adquirió una doble importancia: como modelo arquitectónico y como lugar de sepultura para los artistas más célebres.
Como modelo: el redescubrimiento de la arquitectura antigua en los siglos XV y XVI llevó a arquitectos como Brunelleschi, Alberti, Bramante y más tarde Palladio a estudiar el Panteón directamente. La experiencia de primera mano del edificio —sus proporciones, materiales, luz— era parte de la formación de todo arquitecto.
Como lugar de sepultura: la sepultura de Rafael en 1520 (v. artículo #64) estableció el Panteón como el lugar más prestigioso donde un artista podía ser enterrado. Tras Rafael, otros artistas y cardenales fueron sepultados o conmemorados en su interior.
El Panteón tras la Unificación italiana
Con la Unificación italiana (1861), el Panteón adquirió un nuevo significado como panteón nacional laico. La decisión de enterrar a los primeros reyes de Italia (Víctor Manuel II en 1878, Umberto I en 1900) en el Panteón fue una elección simbólica precisa: apropiarse del prestigio del edificio más famoso de Roma para legitimarlo como monumento de la nueva nación.
Este doble uso —iglesia católica y panteón nacional— generó tensiones. La posición de la Iglesia fue ambigua: el Panteón es técnicamente una iglesia católica consagrada y los funerales de los reyes se celebraron con ritos católicos. Pero la presencia de tumbas reales en una iglesia siempre fue vista con cierta ambivalencia.
El Panteón hoy: iglesia activa y Patrimonio de la UNESCO
Hoy el Panteón está formalmente regido por un capellán pontificio y pertenece a la jurisdicción de la Diócesis de Roma. La misa dominical se celebra a las 17:00 (los horarios pueden variar). Los matrimonios pueden celebrarse en su interior, previa solicitud específica.
En 1980, el centro histórico de Roma, que incluye el Panteón, fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El Panteón está administrado conjuntamente por la Santa Sede (para la función religiosa) y el Ministerio de Cultura italiano (para la protección del patrimonio).
Visita el Panteón con conductor privado
El Panteón se encuentra completamente dentro de la zona de tráfico restringido en el centro histórico de Roma. No es posible acceder en coche propio a la Piazza della Rotonda.
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Preguntas frecuentes
¿El Panteón sigue siendo una iglesia católica oficial? Sí. Su nombre oficial es «Basílica Colegial Pontificia Santa María ad Martyres». Está regida por un rector nombrado por el Vicariato de Roma y la misa dominical se celebra con regularidad.
¿Cuándo se instituyó la fiesta de Todos los Santos? La conmemoración de todos los mártires está vinculada a la consagración del Panteón en el 609. La fiesta fue fijada el 1 de noviembre por el papa Gregorio IV en el año 835. Su antecedente directo es la conmemoración de los mártires que Bonifacio IV instituyó con la dedicación del Panteón.
¿Quiénes están sepultados en el Panteón? Rafael Sanzio (1520), Víctor Manuel II (1878), Umberto I (1900) y la reina Margarita de Saboya (1926). También hay otras tumbas y conmemoraciones menores de artistas y cardenales.
¿El Panteón siempre ha cobrado entrada? No. La entrada fue gratuita a lo largo de toda su historia moderna. La entrada de pago (€5) se introdujo solo en julio de 2023.
¿Se pueden celebrar bodas en el Panteón? Sí, pero con procedimientos específicos. El Panteón es una iglesia católica activa; los matrimonios católicos pueden solicitarse al rector, pero el acceso está limitado y reservado a los fieles católicos.
Artículo n.º 63 — TIER S — MON-04 Panteón
Véase también
- Panteón: historia completa desde la Antigüedad hasta hoy
- Rafael en el Panteón: la tumba del artista más amado del Renacimiento
- La cúpula del Panteón: arquitectura, ingeniería y geometría
- Piazza Navona
- Fontana di Trevi: historia y orígenes
Tipo: HISTORIA Palabras: ~2.400