El contexto: el Risorgimento y la necesidad de un símbolo nacional

El Risorgimento italiano (1815–1871) fue un proceso largo y complejo: una lucha por la unificación política de una península fragmentada en una docena de estados, impulsada por intelectuales, liberales y patriotas de diferentes corrientes. Cuando el Reino de Italia fue proclamado en 1861, con Víctor Manuel II de Saboya como primer rey, se planteó de inmediato un problema: ¿cómo crear un sentido de identidad nacional compartida en un país que nunca había tenido un único gobierno central?

Las naciones europeas del siglo XIX habían desarrollado un arsenal de símbolos, rituales y monumentos nacionales para construir la identidad colectiva. Francia tenía el Panteón parisino, la Abadía de Westminster albergaba a los héroes ingleses, Alemania tenía el Walhalla bávaro. Italia tenía Roma —pero Roma era también la sede del Papado, en un momento en que las relaciones entre el Estado italiano y la Santa Sede estaban en su punto más bajo.

La «cuestión romana» —el problema del Estado de la Iglesia, incorporado al Reino de Italia en 1870 con la toma de Roma— creó una profunda fractura entre el nuevo Estado laico y el Vaticano. Encontrar monumentos y símbolos que no dependieran de la bendición de la Iglesia era una prioridad política.

La elección del Panteón como lugar de sepultura de los reyes

El Panteón era el candidato ideal para el papel de panteón nacional laico por una serie de razones convergentes:

La antigüedad: el Panteón era el monumento antiguo más íntegro de Roma, construido por Agripa y reconstruido por Adriano. Invocar el Panteón era invocar toda la grandeza del Imperio Romano —una herencia simbólica poderosísima para una nación que se definía como restauración de la romanidad.

La neutralidad relativa: el Panteón era ciertamente una iglesia católica, pero no era una de las grandes basílicas papales. Estaba vinculado a la historia más antigua de Roma, anterior incluso al Papado medieval.

El precedente de Rafael: la tumba de Rafael en el Panteón había transformado ya el edificio en un lugar de sepultura para las grandezas de la nación italiana. Los reyes se insertaban en esta tradición.

La posición geográfica: el Panteón se encontraba en el corazón del centro histórico de Roma, la capital recién proclamada.

Víctor Manuel II: la primera tumba real (1878)

Víctor Manuel II murió en Roma el 9 de enero de 1878, a los 57 años. Había sido el primer rey de Italia desde 1861, pero también rey de Piamonte y Cerdeña antes de la Unificación. Bajo su reinado y gracias a Cavour, la diplomacia había forjado las alianzas que hicieron posible la unificación; bajo su reinado y gracias a Garibaldi, las campañas militares habían realizado la unificación territorial.

Su muerte repentina golpeó profundamente al país. La cuestión de dónde enterrarlo fue resuelta rápidamente: el Panteón. Fue la primera vez que un rey era sepultado en el edificio.

La tumba de Víctor Manuel II ocupa la capilla a la izquierda del altar mayor —la primera capilla a la izquierda al entrar. El sarcófago es de pórfido rojo, un material reservado tradicionalmente para las sepulturas imperiales y reales. La elección del pórfido era una declaración simbólica explícita: el rey de Italia se situaba en la tradición de los emperadores romanos y los reyes medievales.

El funeral se celebró con ritos católicos. A pesar de las tensiones entre el Estado y la Iglesia (el «non expedit» papal, que desaconsejaba a los católicos participar en la vida política del nuevo Estado), la ceremonia fue gestionada de forma que no excluyera la dimensión religiosa. El Panteón, como iglesia activa, permitía esta doble naturaleza: funeral de Estado y funeral católico al mismo tiempo.

La reacción del Vaticano y las tensiones

La relación entre el Vaticano y el nuevo Estado italiano estaba marcada por una fractura profunda. El papa Pío IX, que había perdido el Estado de la Iglesia en 1870, se había declarado «prisionero en el Vaticano» y había excomulgado a los responsables de la toma de Roma. León XIII, que sucedió a Pío IX en 1878 (poco antes de la muerte de Víctor Manuel II), mantuvo la misma posición de no reconocimiento del nuevo Estado.

La sepultura de un rey —considerado por la Iglesia como usurpador de la soberanía temporal del Papa— en el Panteón creó una situación ambigua. El Panteón era canónicamente una iglesia católica consagrada; su gestión estaba en manos de un rector nombrado por la Iglesia. Aceptar la sepultura del rey equivalía a una forma tácita de reconocimiento de la legitimidad del nuevo Estado.

La posición de la Iglesia fue, pues, de ambigüedad calculada: no se opuso abiertamente a la sepultura, pero tampoco la celebró. Los funerales se celebraron con ritos católicos pero sin la bendición explícita de la Santa Sede.

Umberto I: la segunda tumba real (1900)

Umberto I, hijo de Víctor Manuel II, fue el segundo rey de Italia. Reinó de 1878 a 1900 y fue un soberano controvertido: su gobierno estuvo marcado por tensiones sociales, la represión de los disturbios obreros (ordenó disparar sobre la multitud en Milán en 1898, decisión ejecutada por el general Bava Beccaris con infantería), y el expansionismo colonial en África.

El 29 de julio de 1900, Umberto I fue asesinado en Monza por el anarquista Gaetano Bresci, que declaró hacerlo para vengar la matanza de Milán. El asesinato sacudió a Europa y abrió el reinado de su hijo Víctor Manuel III.

La decisión de sepultar a Umberto I en el Panteón fue inmediata e indiscutida: el precedente establecido por Víctor Manuel II estaba fijado, y la discontinuidad habría tenido un significado simbólico negativo.

La tumba de Umberto I se encuentra en la capilla correspondiente a la derecha del altar mayor, simétrica respecto a la de su padre. Su sarcófago también es de pórfido rojo.

La reina Margarita de Saboya (1926)

Margarita de Saboya, esposa de Umberto I y por tanto reina de Italia, murió en 1926. Según la tradición italiana (y la leyenda popular), la pizza Margarita recibió su nombre en su honor en 1889, cuando un pizzero napolitano creó una pizza con los colores de la bandera italiana para la reina durante su visita a Nápoles.

Margarita fue sepultada en el Panteón junto a su marido. Su tumba se encuentra en la misma capilla que la de Umberto I.

La presencia de Margarita en el Panteón tiene además un significado históricamente significativo: es la primera reina italiana sepultada junto a su marido soberano en un monumento civil, lo que refleja una concepción diferente del papel de la monarquía en la identidad nacional respecto a las tradiciones de las monarquías europeas más antiguas.

El doble uso: iglesia y panteón nacional

El Panteón del siglo XIX y XX funcionaba en dos niveles simultáneos, a menudo en tensión entre sí:

Como iglesia católica: tenía un rector nombrado por el Vicariato, un clero estable y oficios religiosos diarios. Los fieles acudían a rezar. La tumba de Rafael contaba con una capilla votiva frecuentada. Los matrimonios se celebraban en su interior.

Como monumento nacional laico: las tumbas reales eran objeto de peregrinación patriótica. El 9 de enero (aniversario de la muerte de Víctor Manuel II) y el 29 de julio (aniversario del asesinato de Umberto I) eran fechas de conmemoración cívica.

Esta tensión era la versión italiana de un problema más general: cómo las naciones modernas utilizan los espacios sagrados para construir identidades laicas. En Francia el problema se resolvió radicalmente con la desconsagración del Panteón parisino (una iglesia transformada en monumento laico). En Italia la solución fue más ambigua: el Panteón siguió siendo iglesia y se convirtió también en panteón nacional, sin que ninguno de los dos usos fuera formalmente establecido como predominante.

Los cambios tras el nacimiento de la República (1946)

Con el fin de la monarquía en 1946 (el referéndum institucional que eligió la República) y el exilio de los Saboya, la situación de las tumbas reales en el Panteón se convirtió en un asunto políticamente sensible.

La familia Saboya fue excluida de Italia por la Constitución de 1948 (art. XIII de las disposiciones transitorias), que prohibía la entrada en el territorio de la República a los ex reyes de la Casa Saboya y a sus descendientes varones. Esta norma fue derogada en 2002, y en 2003 el hijo de Umberto II, Víctor Manuel de Saboya, visitó por primera vez el Panteón y las tumbas de sus antepasados.

Durante las décadas de posguerra, las tumbas reales en el Panteón fueron objeto de debate político. Algunas fuerzas de izquierda pedían su traslado, considerándolas símbolos de una monarquía desacreditada por su connivencia con el fascismo. Otras voces sostenían que las tumbas formaban ya parte de la historia del monumento y no podían trasladarse sin desvirtuar su naturaleza.

Las tumbas permanecen en su lugar. Su presencia es aceptada hoy sin controversias significativas, aunque el monumento nunca fue formalmente reencuadrado como panteón nacional de la República.

El Panteón y la identidad italiana hoy

La Italia republicana ha construido su identidad nacional en torno a símbolos distintos de los monárquicos: la Constitución, la Resistencia, el trabajo. El lugar de conmemoración cívica más importante de la nueva Italia no es el Panteón sino el Soldado Desconocido en el Altar de la Patria, inaugurado en 1921 y convertido en el centro de los rituales de identidad nacional republicana.

El Panteón, hoy, es ante todo un monumento de la Antigüedad, una obra arquitectónica de extraordinaria importancia y una iglesia católica activa. Las tumbas reales se han convertido en un componente más de su estratificada historia.

La visita al Panteón en 2023 es una experiencia pluriestratificada: se contempla un edificio romano del siglo II, transformado en iglesia en el 609, que acogió la tumba de Rafael en 1520, fue utilizado como panteón nacional en el siglo XIX y hoy es todavía una iglesia en funcionamiento y un sitio de la UNESCO visitado por millones de personas al año.

Dónde encontrar las tumbas hoy

Las dos capillas reales se encuentran a ambos lados del altar mayor, en la pared del fondo de la rotonda:

  • Capilla de la izquierda (al entrar): tumba de Víctor Manuel II, con sarcófago de pórfido rojo e inscripción conmemorativa.
  • Capilla de la derecha (al entrar): tumbas de Umberto I y de la reina Margarita, con sarcófagos uno junto al otro.

Las capillas son visibles desde el recorrido normal de visita. No es posible entrar en el interior de las capillas.

Visita el Panteón con conductor privado

El Panteón se encuentra completamente dentro de la zona de tráfico restringido en el centro histórico de Roma. No es posible acceder en coche propio a la Piazza della Rotonda.

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Preguntas frecuentes

¿Cuántos reyes italianos están enterrados en el Panteón? Dos: Víctor Manuel II (fallecido en 1878, primer rey de Italia) y Umberto I (asesinado en 1900). La reina Margarita de Saboya, esposa de Umberto I, está enterrada en la misma capilla que su marido. Víctor Manuel III y los reyes posteriores no están enterrados en el Panteón.

¿Por qué no todos los reyes italianos están enterrados en el Panteón? Víctor Manuel III (fallecido en el exilio en 1947) fue enterrado en Egipto y sus restos regresaron a Italia solo en 2017, encontrando sepultura en la tumba familiar de Vicoforte (Cuneo), no en el Panteón. Umberto II (fallecido en el exilio en 1983) está enterrado en Hautecombe, Francia.

¿Es el Panteón todavía un lugar de conmemoración monárquica? Sí, de forma informal. La asociación monárquica de los ex partidarios de los Saboya organiza ceremonias conmemorativas en el Panteón en las fechas de aniversario de los reyes. La República italiana no celebra actos oficiales en el Panteón en honor a los reyes.

¿Se pueden visitar libremente las tumbas reales? Sí, dentro de la visita normal al Panteón. Las capillas son visibles pero no accesibles desde dentro. La entrada al Panteón es de pago (€5 desde julio de 2023).

¿Existe un conflicto entre la función de iglesia y la de monumento con tumbas reales? El conflicto histórico existe pero está atenuado hoy. El Panteón es formalmente una iglesia católica; las sepulturas reales fueron aceptadas con ambigüedad en el momento de su instalación. La convivencia es hoy pacífica y forma parte de la identidad pluriestratificada del monumento.

Artículo n.º 65 — TIER S — MON-04 Panteón

Véase también

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